| En De excursión en los Alpes |
La ruta que hice, de dificultad media, es una parte del denominado Camino del Águila Tirolés. En concreto, el camino que realicé fue el descrito aquí. Qué decir de los paisajes. Increíble la experiencia, hacerse uno con la naturaleza, con nada más que vegetación y piedra alrededor, durante prácticamente cuatro horas y media. Era interesante cruzarse de vez en cuando con otros montañeros haciendo las rutas, y saludarse amigablemente (o incluso engañarles para que me hicieran fotos)
| En De excursión en los Alpes |
La ruta comenzaba desde donde dejaba el teleférico (20 eurazos de teleférico por cierto), cerca del pico Hafelekar, al cuál subí, para continuar por el Goetheweg durante unos seis kilómetros, rodeando algunos picos de los Alpes. Por el camino, al norte quedaba el parque alpino de Karwendel, un gran valle lleno de vegetación, y al sur, el valle del Inn, arrojando impresionantes vistas de la ciudad de Innsbruck y sus alrededores.
| En De excursión en los Alpes |
La ruta terminaba en el refugio de Pfeishütte, donde descansé unos minutos para comer algo y recobrar fuerzas para la vuelta. Y ahí precisamente es donde comenzó la "aventurilla", puesto que el último viaje del teleférico hacia abajo era a las 17:00 (aunque yo creía que era a las 17:30) y digamos que, según las indicaciones, iba con el tiempo justillo. Total, no estaba preocupado porque el camino se me había dado muy bien, peeeeero, el problema precisamente estaba en esto:
Y es que había bajado hasta el refugio unos 400 metros.... así que la vuelta era prácticamente en subida. Al principio no fue muy mal, descansando de vez en cuando... pero cuando ya se acercaban las 16:30, el desastre se conjuró, y la laaarga caminata hizo mella en mis poco acostumbrados músculos, y se me empezaron a quejar y a subirse... En fin, un poco agobiado, para qué negarlo, me dirigí con determinación hasta la estación de vuelta en Hafelekar. La otra opción era seguir bajando por otro camino, pero era más largo, y ya estaba bastante cansado, así que opté por el camino corto... y duro :P
Finalmente llegué a las cinco en punto, pero de todas formas tuve que esperar a que llegaran dos montañeros más. Total, que con la gran satisfacción de haberlo conseguido, me sentía pleno, feliz, impresionado por lo visto... y MUY cansado :D
La experiencia ha sido increíble. Una pena haberla tenido que hacerla solo, pero necesitaba hacerlo. Me hubiera sentido defraudado si no hubiera subido al menos una vez a la montaña, viviendo durante tres meses en el corazón de los Alpes. El resumen actual es que estoy molido, y que las agujetas aún me persiguen. Pero a pesar de todo eso...
| En De excursión en los Alpes |
ha merecido mucho la pena.